Si bien la televisión tiene distintos objetivos como dar información, entretener o educar, siempre ha habido un debate entre si informa o desinforma según sus intereses. Esta será una discusión de nunca acabar. Por eso en esta ocasión quiero aportar mi granito de arena y compartir algunas experiencias sobre este tema.

El peso del gobierno es fundamental en la toma de decisiones de muchos medios, sobre todo en la televisión abierta, como Televisa y TV Azteca, quienes cuentan con los canales más vistos en todo México. ¿Por qué lo digo? Déjenme ponerles un ejemplo. Tengo experiencia trabajando en periódicos deportivos y ahí pude darme cuenta de algunas cosas. Hay equipos de futbol con los que se tiene relación muy estrecha, principalmente para poder conseguir información de primera mano, pero esto también propicia a que estos clubes quieran meterse en las decisiones sobre las notas que se publican. Si alguna no les gusta porque es muy amarillista o porque pone en riesgo la credibilidad del club, no importa si es cien por ciento real o parcialmente verdadera, tratarán de que la información cambie. Hay directores de estos medios que deciden cambiar su titular o parte de su contenido sólo porque el ‘equipo amigo’ se los pidió.

Ahora imagínense lo que no haría el gobierno con todo el poder e influencia que tiene para que cierta información no salga a luz. Es imposible creer que nuestros gobernantes no meten su cuchara en las decisiones de los contenidos que salen al aire en la televisión, como en las noticias, donde más se habla de la situación de nuestro gobierno.

Sin embargo, esto no quiere decir que la información sea falsa, pero si puede estar maquillada para que no se vea tan mal o deje mal parado al gobierno, quien usará sus influencias o sacará a relucir su tiranía para que se hable de la forma que ellos manden y de lo que más les agrade. Incluso podrían venderles cierta información que les gustaría ver y escuchar en los canales noticiosos.

Por eso, aunque la nota la diga el reportero más prestigioso del país o el que más te gusta como Javier Alatorre, López Dóriga, Denisse Merkel, entre otros; no debes creerles cien por ciento, siempre compara lo que ellos te digan con otros medios, tanto escritos, visuales, como digitales. Todos tendrán puntos de vista diferentes y así podrás sacar mejores conclusiones.

Un ejemplo seria cuando un amigo estaba viendo un programa sobre salud, en el que dieron consejos para curar el pie diabético, los cuales quiso aplicar con uno de sus familiares que lo padecía y las cosas se complicaron, ni siquiera se dio a la tarea de buscar en internet ‘tratamiento pie diabético’ o algo por estilo para corroborar que esa información estuviera en internet. Simplemente creyó lo que decían.

Aunque no siempre es culpa de quien da la nota, como pasó en el caso de Frida Sofía, la niña que supuestamente estaba viva entre los escombros del Colegio Rébsamen, la cual resultó ser falsa. Pero la información la dieron rescatistas y soldados que estaban en el lugar, y por la magnitud del acontecimiento, la reportera creyó fielmente y, lamentablemente, tuvieron que llevarse las críticas cuando salió a la luz que no era cierto.

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