El tiempo pasa y no se detiene. Desconozco si esta frase la escuché en alguna canción o la vi en una de las imágenes motivacionales de internet. Pero es verdad y pesa cada vez más, cuando las horas se convierten en días, los días en meses, los meses en años y así vas sumando cada vez más un año más de objetivos no cumplidos, de amores perdidos y otros que no encontramos por el camino. Pienso que los últimos años de mi vida han sido un desperdicio, aunque sea mentira, pues bien dicen que es muy fácil olvidar lo bueno que nos sucede y sólo nos enfocamos en cada aspecto negativo, el cual se archiva en lo más recóndito de nuestro cerebro y es muy complicado borrarlo, así que se queda ahí, para que en algún momento se active y vuelva a nuestra memoria.

¿Por qué les cuento todo esto? Simple, porque sé que algunos de ustedes también se sienten igual que yo y sólo necesitan saber que hay alguien más en este mundo que sufre como ustedes. No se sientan privilegiados por ser los únicos con un alma depresiva, es tan común como corriente, sólo que nadie lo menciona porque se avergüenzan. Considero que deben externarlo, esto podría evitar que cometan alguna locura. Recuerden que quitarse la vida es de cobardes, aunque muchos digan que es la decisión más valiente, pero el valiente debe atreverse a vivir, a recorrer este camino lleno de triunfos y de fracasos, de oportunidades y vicisitudes.

Dicen que el amor lo mueve todo, pero qué sucede con personas que son como yo, que son como el Rey Midas al revés, que en lugar de que todo lo que tocan se convierte en oro, todo lo que tocan lo marchitan, como una flor que dejó de recibir los nutrientes necesarios y se encorva, sus pétalos pierden su color y comienzan a caer, a flotar por la pequeña brisa que les llega hasta tocar la superficie, lo que significa que han muerto. ¿Qué pasa con esas personas? Ellas que van regresando de sus cursos de inglés, repasando las frases más románticas de las películas de Hollywood en su mente y en el transporte público se encuentran con un rostro angelical, el cual piensan que está fuera de su alcance, entonces no hay fuerza alguna que los motive a hablarle, sabes que si la tocan podría perder su belleza y sus alas, y un ángel debe permanecer siempre hermoso y no debe tocarlo ningún demonio.

No son los únicos, sólo necesitan asomar la cabeza fuera de sus escondites y observar. Observar es la clave para comprender lo que sucede a su alrededor, si analizan los detalles podrán conocer a los que los rodean e identificar los momentos más depresivos de sus vidas, aunque en sus rostros haya una gran sonrisa falsificada, pues sólo quieren demostrar que nada les sucede, aunque dentro de las cuatro paredes de su hogar sean las personas más infelices de este planeta llamado Tierra.

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