Sabemos que la comodidad es prioridad para nuestro cuerpo y por comodidad me refiero a que nos ayude a estar también saludables.

Una de las mayores tendencias que existen hoy en día es el permanecer mucho tiempo sentados, ya sea por el trabajo o por el estudio e incluso en una reunión.

El tiempo que pasamos sentados es mucho y por ello es importante que nos brinde cierto confort.

Lo cierto también es que para cada situación existe una silla en particular. No es lo mismo una silla para trabajar frente a una computadora que una silla para comer o cuando estás en una reunión en donde por lo general se usan sillas plegables.

Y por otro lado cuando ya estás presentando un problema como lo es el dolor de espalda, el tema se vuelve mucho más específico a resolver.

Entonces, cuando vas a comprar una silla, es necesario primero hacer una investigación previa.

Lo primero es importante que no tomes literalmente la palabra de otras personas. No se trata de confianza, se trata de personalización. Verás, una marca puede ser adecuada para tu hermano y otra puede ser mejor para ti.

Solo porque alguien te dijo que una silla determinada es buena para su espalda, esto no significa que es la mejor para la tuya.

En estos casos se deben seguir ciertas pautas. Por supuesto, sabemos que no tienes tiempo para saber cuáles son estas pautas, sabemos también que eres una persona ocupada por lo que hemos reunido un par de preguntas guía para este fin, de esta forma será más fácil.

Sin más preámbulos, aquí están las pautas para determinar qué silla te es útil para cuando padeces dolor de espalda.

  1. a) ¿Tu silla tiene soporte lumbar?

El soporte lumbar debe ser parte de la silla, lo que tiene como objetivo aliviar el dolor de espalda. Si echas un vistazo a las sillas de oficina para el dolor de espalda, notarás que la mayoría de ellas tienen algún tipo de espalda curva que abraza las curvas naturales de tu espalda.

Si cometiste el error de comprar una silla de oficina alta sin este soporte, puedes poner un cojín entre la curvatura de la espalda baja y la silla.

  1. b) ¿Tiene un reposabrazos?

Si crees que el reposabrazos se acaba de crear para que puedas descansar los brazos al no escribir ni hacer nada mientras estás sentado, entonces, estas equivocado.

El apoyabrazos está allí para ayudar al peso de la parte superior del cuerpo mientras está sentado, no mientras está sentado y sin trabajar.

Sin el reposabrazos, corres el riesgo de lesionar el cuello, los hombros y los músculos del brazo. Esto solo agravaría tu condición al agregarle más dolor.

Estas dos preguntas guías son las dos partes más importantes para determinar si realmente has comprado una buena silla o si cuentas con una adecuada a tu condición.

Elegir no solo requiere mirar una silla. Debes probarla para determinar por tí mismo si la silla es adecuada para tus necesidades y eso incluye abordar los problemas de dolor de espalda, entre otros.

Otra pregunta que también puedes hacerte es sobre el tipo de material de la cuál está hecha.

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