El día de ayer estábamos arreglando una bodega industrial en la cual tenemos básicamente materiales de construcción y otros elementos pesados de la misma naturaleza. Esto es algo que hacemos una vez cada tres meses y es un proceso que dura no menos de cuatro días por bodega ya que aquí se tiene que checar todo el inventario para verificar que este se encuentre completo ya que ha sucedido en algunas desafortunadas ocasiones que no se encuentra algún material o la cantidad exacta del mismo que estaba registrada en los catálogos industriales hechos por inspectores de la compañía donde todo además tiene una imagen fotográfica como testimonio de su existencia.

Debido a que esta compañía ha crecido a niveles transnacionales, el manejo de la misma no es cualquier cosa y requiere de todo el tiempo y esfuerzo de la mesa directiva a quienes en realidad jamás vemos. Ellos tienen sus oficinas privadas en otro edición donde no es el corporativo donde solo se reúnen los socios mayoritarios de manera diaria ya que sus días, como los nuestros,  jamás están vacíos ya que día con día tienen que tomar muchas decisiones y hacer ajuste tras ajuste casi hora con hora.

El edificio del corporativo – donde nosotros trabajamos- esta dirigido por un director general que no tiene absolutamente ningún derecho legal sobre la compañía y quien en realidad es un empleado escogido por la alta dirección para ocupar este puesto que como máximo puede retener diez años a no ser de que se convoque una petición extraordinaria por algunos de los socios de la mesa directiva de las oficinas privadas. En dicho caso, se hace  una votación para llegar a una decisión unánime con una resolución. Sin embargo, antes de que esta votación se lleve acabo primero se sube la petición tras la cual cada miembro de la mesa directiva hace un análisis de resultados  de aquel director general para hacer una buena determinación.

El asunto es que la compañía esta  presente en  35 países del mundo, lo que significa que hay 35 directores generales a los que se debe manejar y pedir cuentas de manera mensual. A su vez, esto no solo va de un lado sino que los directores generales también tienen peticiones y sugerencias que constantemente requieren de revisión, aprobación o reprobación. Para esto existe un “ consejo superior” en cada país formado por cinco personas quienes se encuentran sobre el director general cuya existencia esta diseñada para filtrar la información pertinente de la innecesaria y preparar reportes semanales que van directo hacia la mesa directiva de los ocho socios.

Asimismo, cada país tiene su corporativo y sus bodegas algo que es completamente distinto. Las bodegas están manejadas por un director de inventario quien tiene bajo sus ordenes a un aproximado de 300 personas quienes tienen distintas responsabilidades resumidas en mantener el producto en orden como las varillas; barras de acero; aparatos de maquinaria y muchos otros productos que las grandes fabricas o empresas ahí depositan.

Por nuestra parte, esta revisión de de inventario salió como esperábamos: todo en orden.

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