Recientemente, fui a las oficinas de un señor japonés, cuyo negocio –laboratorio de análisis clínicos– es de los más grandes de su país y quien ha abierto muchas clínicas en esta parte del mundo de bajo costo. Al sentarme en su oficina, pude ver una gran pintura en la pared de una gran batalla naval con buques de hierro del siglo 19 contendiendo con todo el rigor de sus cañones y varias naves estaban en fuego, con soldados brincado por la borda en llamas.

De no ser porque detecte inmediatamente de que se trataba y de dónde provenía, puede haber pensado que esta pintura era algo sádica, sin embargo entendí bien que aquella pintura representa un gran honor para el Japón.  Esto es debido a que aquella batalla pertenece a la guerra ruso –Japonesa de 1905 cuyo resultado sorprendió al mundo y a Europa.

En teoría, el imperio Ruso tendría que haber sido el victorioso ya que contaba con un ejército 5 veces mayor al Japonés y tenía mucho mayores recursos tanto en hombres como en finanzas para desgastar a los Japoneses y destruir a sus fuerzas en toda la extensión de la palabra. Sin embargo, varios problemas que debieron de haber sido resueltos causaron la derrota  rusa.

La guerra comenzó debido a las ambiciones expansionistas japonesas a finales del siglo 19 y principios del 20. Japón, durante la mayor parte del siglo 19 –salvo por los últimos 30 años- era una sociedad completamente feudal donde los Samurái aún tenían una gran importancia en la sociedad japonesa siendo ellos los mejores guerreros en la isla oriental quienes servían al shogunato    de manera ciega.  Estamos hablando de que los mejores guerreros japoneses utilizaban espadas y flechas mientras que los ejércitos europeos y norteamericanos no solo utilizaban armas de fuego semiautomáticas sino que ya utilizaban formas de ametralladoras.

Japón era también  un país donde el medio de transporte era a pie o a caballo mientras que en Europa todos se transportaban en tren e inclusive muchos ya tenían automóviles. Por si esto no era poco,  la flota japonesa consistía de barcos de madera y de vela con cañones del siglo 18 mientras que las flotas Europeas tenían buques de acero con cañones modernos y rápidamente recargables. Todo esto termino cuando el emperador de Japón se da cuenta de que su nación no podrá sobrevivir así a la época moderna.

Por esta razón, importo ayuda de los Estados Unidos incluyendo muchos militares, ingenieros y oficiales navales que reconstruyeran su flota; modernizaran sus caminos con vía férrea; e hicieran de su ejército uno tan moderno como el más nuevo de ellos. Esto tomo tan solo 30 años, al final de los cuales Japón era una maquinaria de guerra de primera talla con soldados valientes e inteligentes.

El análisis de la guerra ruso –japonesa de 1905 es uno digno de nuestro tiempo ya que este nos ayudara a entender el mundo de hoy en día.

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